
El "baserri" o caserío es una evolución constructiva que se perfeccionó a finales del siglo XV, caracterizada por su autoabastecimiento.
Su etimología proviene de las palabras vascas "baso" (bosque) y "herri" (tierra), lo que sugiere que el término no solo se refería a la edificación ("etxea"), sino a la finca completa que incluía la casa principal, tierras de cultivo, construcciones secundarias para aperos y animales, hórreos y bordas.
Los antecedentes directos del caserío, las "caserías", estaban dispersas desde el siglo X y abarcaban un conjunto similar de elementos, aunque con edificaciones más frágiles y de menor tamaño.