
La explotación comunitaria, a través de los "korta-gorta", "xala-xarodi", "sarobe" o "seles" (términos para rediles o brañas), fue un antecedente importante.
Desde el siglo XIII, la propiedad de estos seles estaba en manos de monasterios, parroquias, linajes o el señor de Bizkaia, aunque el pueblo los explotaba.
En el siglo XV, durante una etapa de desarrollo agrícola, se inició un proceso de privatización de lo comunal a través de "usurpaciones", donde se cercaban plantaciones privadas en tierras comunales.
Estas tierras no solo se destinaban a cultivos, sino también a la construcción de viviendas y la conversión de herencias en tierras "pancoger" (para el consumo familiar).
Si bien los seles fueron el origen de un tipo de caserío modesto, no explican la aparición del gran caserío de piedra, que requería una inversión y un conocimiento constructivo mucho mayor.